29.11.06

JUAN BARJOLA: Y OTRA ESPAÑA NEGRA

Íntimo, la nueva exposición que ahora presenta Antonio Machón de Juan Barjola (Torre de Miguel Sesmero, Badajoz, 1919 – Madrid, 2004), gran artista figurativo de estilo personal, entre expresionista y surrealista, se compone de una buena muestra de su maestría, obras del autor en pequeño formato, tanto pinturas como dibujos, con sus negras, sórdidas y no del todo irreales visiones.

–Quizás un niño es mucho más intuitivo para eso, pero no hay mejor forma, ni más elocuente, que unos trazos, unas pinceladas autógrafas, para expresar sentimientos. Sin embargo, un niño menos que un adulto, con su experiencia, sabe tan bien lo que es la tristeza, el dolor, la inminencia de la muerte o la necesidad de una redención. En su caso, Barjola se vio bien capaz de expresarlos; parecía saber en la escatología una de las máximas realidades, uno de los principales componentes de la condición humana, y sobre todo, uno de los más visibles dentro de las inquietudes internas y sus intrigantes anhelos.

Desde unas profundas raíces ibéricas, sus temas tratan desde dinámicas tauromaquias a grotescos prostíbulos, pasando por escenas oníricas más de pesadillas que de dulces sueños, sin olvidar algunas referencias a la religión.

Con todo ello, sigue la tradición de la gran pintura española del Greco, Ribera, Velázquez y otros barrocos, Goya o Picasso, con gran influencia de estos dos últimos, e impregnándose de lo que se hacía también en el extranjero, sobre todo de la concepción creativa y humana del británico Francis Bacon.

De hecho, comunes en Bacon y Barjola son las empastadas formas blandas, derretidas, entre la cera y la carne podrida, desfiguradas, en perspectivas distorsionadas, volcadas e inestables, con sombras que se derraman como líquidos desde las formas que las proyectan y se desangran.

Barjola aplica su sabiduría dibujística en esa transfiguración de las formas, así como su especial mirada para la composición, para el horror vacui y para la combinación de unos colores descarnados, macilentos y desvaídos, o bien en intensos tonos y hondos claroscuros.

Expresa mundos fluidos, retorcidos y violentos, como tempestades pictóricas de arrebatada espontaneidad. Como tratando uno de los grandes títulos de Unamuno, su existencialismo es, así, inexorable, y parece ver sólo lo negativo del ser humano, su tragedia sin sentido.

Juan Barjola, Íntimo
Galería Antonio Machón
Del 15 de noviembre al 30 de diciembre de 2006

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